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lunes, 27 de enero de 2014

La 'batalla' de Málaga

Después de 17 partidos, los ocho mejores equipos de la competición doméstica más igualada de Europa, la Liga ACB, se medirán en una de las citas tradicionales del baloncesto nacional. Al margen de los resultados de récord del Real Madrid, claro favorito para llevarse la competición la haber vencido a todos los demás contendientes en sus duelos ligueros, esta edición de la Copa del Rey, que se celebrará en Málaga entre el 6 y el 9 de febrero, destaca por la presencia por primera vez en la historia de dos equipos canarios, siendo además la única comunidad autónoma que aporta más de un participante (a pesar de la gran tradición baloncestística de Cataluña y, en menor medida, País Vasco), por la clasificación en el último momento del Baskonia, campeón en seis ocasiones de este trofeo en los últimos 20 años, y la imposibilidad de repetir la final de la última edición, Barça-Valencia, ya que se cruzarían en semifinales.

El Real Madrid (7-0 en los enfrentamientos directos entre los equipos de Copa) es claro favorito, si bien podría tener que doblegar a dos de los equipos que más problemas le plantearon en sus partidos de la liga regular para plantarse en la final. Primero vendrá el Gran Canaria (3-4), al que derrotó por 5 puntos en las Islas. Por su parte, en semifinales podría cruzarse con el CAI (1-6), al que solamente derrotó por 7 puntos con el más habitual de lo deseable show arbitral (también llamado cambio de criterio) tras el descenso, o al Unicaja, que ejerce de anfitrión pero que dio una imagen manifiestamente mejorable en el Palacio de los Deportes en la última jornada de la primera vuelta, perdiendo de 21 puntos ante el líder invicto. El duelo entre los anfitriones, deseosos de dar buena imagen en casa y de reverdecer laureles, y los zaragozanos, club que va quemando etapas a pasos agigantados después de su refundación hace algo más de una década, puede ser uno de los más reñidos, si bien los maños ya han conseguido llevarse una victoria por 9 puntos del Martín Carpena esta temporada.

El Valencia Basket (5-2), que ya llegó al partido definitivo en la pasada edición, podría intentar dar la campanada, si bien el camino no es nada fácil. El primer escollo será el Baskonia (3-4), que ha mejorado ostensiblemente su juego y sus capacidades desde el titubeante inicio de temporada, un camino similar al del pasado año para el Barça, que finalmente se alzó campeón. El precedente es un igualado partido en Vitoria que se llevaron los taronja por un punto, por lo que, a pesar de su clasificación definitiva en la última jornada, los vascos intentarán reivindicar la mejoría experimentada en los últimos partidos.

En semifinales, esperará seguramente el Barça, que se empareja con el último en llegar al club de la Copa, el Canarias. El juego de los canarios es alegre y bastante efectivo, si bien están sufriendo en algunas fases de los partidos la ausencia de algún líder en ataque, papel que deberían repartirse Levi Rost, Blagota Sekulic, Nico Richotti y Saúl Blanco, y el consiguiente atasco anotador. Los barcelonistas, por su parte, han ido consolidando su juego con el paso de los meses y, a pesar de algunas carencias y pérdidas de concentración e intensidad, son capaces de sacar adelante los partidos con bastante solvencia. Los precedentes de cara a semifinales son de lo más variado, ya que mientras el Tenerife ha ganado a Baskonia y perdido contra Valencia, el Barça sucumbió a los vitorianos y consiguió ganar de un punto a los toronja.

jueves, 16 de enero de 2014

Un hombre, una jugada

Muchos son los jugadores que, después de muchos años de carrera, son recordados por sus buenos números en una única temporada, su actuación decisiva en un partido o, en más casos de los que uno pudiera pensar, por una única jugada, un movimiento acertado en el momento más álgido de la temporada. El semigancho de Printezis en la Final Four de 2012 o el triple de John Paxson en el sexto partido de la Finales de 1993 son buenos ejemplos de cómo un jugador sin la aureola de estrella toma el protagonismo en los momentos más calientes y queda inscrito para siempre en la historia del baloncesto o de un determinado equipo.

Una de las cunas más importantes del deporte de la pelota gorda en España, el Joventut de Badalona, ha tenido decenas de héroes a lo largo de sus 80 años de vida. Sin embargo, el extranjero que más ha calado en la hinchada verdinegra se ganó su ascenso a los cielos de la Penya precisamente por estar acertado en el momento indicado. Cornelius Allen “Corny” Thompson siempre fue un gran profesional y un tipo integrado en la vida del Joventut, pero hizo falta un lance definitivo del juego para que el club llegara al máximo clímax de su historia deportiva y el orondo ala-pívot se convirtiera para los restos en el único en quedar inscrito en los páginas más gloriosas del club y de su siempre mitómana afición. Y eso ocurrió hace 20 años.

Buscando un lugar
Mucho antes de que historia verdinegra se viera alterada para siempre por este orondo pívot de 202 centíemtros, Thompson era un prometedor jugador de instituto en la pequeña ciudad de Middletown, en Connecticut, que dominaba con cierta solvencia el campeonato local, lo que le valió una beca de estudios en la universidad local, la UConn, donde también fue el líder de los Huskies. A pesar de ello, y de unos movimientos bastante dignos en el poste bajo y un mano más que aceptable, su estatura no le hizo del todo apetecible para las franquicias NBA, por lo que tuvo que esperar hasta la tercera ronda del draft de 1982, el de James Worthy y Dominique Wilkins, para ser seleccionado por los Dallas Mavericks en el puesto 50.

Al haber recalado en un equipo de creciente creación y con dos temporadas poco menos que desastrosas, Corny pudo dar el salto al profesionalismo, si bien no contó con muchos minutos, por su escaso cartel y por su difícil adaptación a los puestos interiores, ya fuera por su escasa estatura o por su movilidad no excesivamente rápida. Así, su paso por el equipo texano se saldó con 44 partidos disputados con medias de cerca de 3 puntos y 3 rebotes en una decena de minutos de juego. Podría haber seguido deambulando por banquillos de todo Estados Unidos durante más de una década para vivir una carrera sin pena ni gloria, pero quiso la fortuna, mala en principio aunque gloriosa a la postre, que, antes de iniciar su segunda temporada en la NBA, Thompson sufriera una importante lesión de rodilla que hizo temer por la continuidad de su carrera. Aunque el pronóstico finalmente fue algo más favorable, los Mavericks le eliminaron de la plantilla para no esperar su recuperación y previendo una pérdida de potencia de sus capacidades físicas, ya de por si poco exuberantes. Más de medio año después, Corny volvió a las pistas, aunque en la ‘segunda división’ estadounidense, la CBA, donde cuajó buenas actuaciones en los Detroit Spirits, con más de 15 puntos y 10 rebotes de promedio.

Estrella en Europa
Con las puertas de la NBA prácticamente cerradas para siempre, sus buenas actuaciones en el obligado exilio en esta competición le abrieron las puertas de la mejor opción para los jugadores norteamericanos que no tenían cabida en la NBA, ya fuera por cuestiones físicas, técnicas o disciplinarias. Y así recaló en Europa, en uno de los baloncestos más competitivos y poderosos en lo económico de la década de los 80, la Lega italiana. El destino fue uno de los históricos del pallacanestro, el Varese, donde coincidió a lo largo de seis temporadas con otros interiores de cierto renombre internacional, como los propestos NBA Mark Acres y Larry Micheaux o el ídolo nacional Stefano Rusconi. Con actuaciones que frecuentemente superaban los 20 puntos y los 10 rebotes, Corny consiguió hacerse imprescindible en el equipo de Varese y aplacar las dudas sobre su rendimiento tras la lesión. Puede que, con 2,02 y un físico orondo, no pareciera un jugador determinante en la pintura, pero su bueno juego de pies y una muñeca que le permitía alejarse del aro propiciaron que se convirtiera en una estrella europea.

En este ínterin, el Joventut intentó entrar en la vida de Corny en varias ocasiones, si bien su elevado caché, el correspondiente a un interior estadounidense que promediaba esos números, y cierta indecisión por parte de la directiva verdinegra, tanto en lo que a la decisión de dar el paso definitivo como sobre las cuestiones económicas, no permiten culminar el fichaje, trayendo a Badalona a otros refuerzos de menor cartel como Joe Meruweather, Earl Jones o Mike Schultz. Mientras tanto, Thompson sigue en su línea, si bien no consigue llevar a su equipo a ningún título, sino solamente a varias finales de la Lega (1990), la Copa de Italia (1985 y 1988) y la Copa Korac (1985).

Éxito verdinegro
En la temporada 1990/91, la cosa cambió. El Joventut de Badalona por fin había logrado un título, la Copa Korac, después de deambular por todo tipo de finales. El dinero del banco Banesto, a través del centro comercial Montigalà, llegó al club verdinegro, unido a la mala noticia de la bajada del rendimiento de Reggie Johnson, principal baluarte interior del club en los últimos años, por lo que tocaba rastrear el mercado en busca de un buen sustituto y rascarse el bolsillo para no bajar el nivel de la plantilla era obligatorio. Así llegaron al equipos dos de los extranjeros más recordados de su historia, el atlético alero Harold Pressley, campeón de la NCAA con Villanova y suplente consolidado en los Sacramento Kings de la NBA, y el deseado Corny. Junto con hombres de la casa como Jordi Villacampa, los hermanos Jofresa o Juanan Morales, la Penya de Lolo Sainz ya tenía equipo más que suficiente para competir con los futboleros.

A pesar de las buenas perspectivas que daban sus números y sus referencias en Italia, las primeras reacciones de la afición y la directiva del Joventut no fueron demasiado optimistas. Se criticaba su lentitud y su reducida movilidad, así como una tendencia preocupante a alejarse del aro, por detrás de la línea de 3, en muchos lances del partido. Sin embargo, su profesionalidad, su buen talante y unos movimientos inteligentes en el poste bajo hicieron pronto entrar en razón a la familia verdinegra. Además, con la presencia en el equipo de cañoneros como Villacampa y Pressley y jugadores perfectamente capaces de generar puntos, como Morales, Ferrán Martínez o los Jofresa, su peso en ataque no era tan grande como en la etapa italiana. Con estos mimbres, y con una aportación de 13,8 puntos y 7,6 rebotes por noche de Thompson, el Joventut firma un inicio arrollador con 13 victorias seguidas, si bien tiene un cierto bajón de forma a mitad de temporada que le apea de la Copa Korac en semifinales. El equipo se recuperó para el tramo final de temporada, llegando a los playoffs en buena forma. Quemando etapas, y con Corny ampliando sus prestaciones hasta 16 puntos y 9,8 rebotes, la Penya se planta en la final frente al Barça, otrora bestia negra, pero que esta vez sucumbe en cuatro partidos, dos ganados brillantemente por los verdinegros en casa, uno para los balugrana llevado hasta la emoción extrema del último segundo y el último culminado con un robo y un contraataque de Tomás Jofresa a escasos segundo del final.

Los demonios del Joventut se iban despejando gracias a la confección de una ilusionante plantilla, a la que se incorporaba otro querido foráneo verdinegro, Mike Smith. A pesar de ello, las sensaciones al principio de la siguiente temporada son contrapuestas: tres derrotas en liga, debut arrollador en la Liga Europea (anteriormente Copa de Europa, posteriormente Euroliga) con 8 victorias y competencia hasta el último segundo en el partido de exhibición ante Los Angeles Lakers subcampeones de la NBA en el Open McDonalds de París. La afición verdinegra estaba ilusionada con su equipo, aunque otro bajón mediada la temporada empezó a hacer temer por el resultado final curso. Thompson, ya conocido como “papi” o, incluso, “el abuelo” entre los seguidores, mantuvo su nivel con 13,6 puntos y 9,8 rebotes para llegar con opciones en todas las competiciones. De hecho, contra todo pronóstico, la Penya y el Estudiantes se cuelan en la Final Four de Estambul. Si los colegiales no fueron capaces de competir en tan deslumbrante escenario, la Penya sí se las ingenió para calarse en la final, si bien los irreductibles partisanos de Belgrado (y de Fuenlabrada) dirigidos por un neófito Zeljko Obradovic se llevaron un partido poco brillante decidido por una de esas jugadas que quedan para siempre en la retina, el triple en escorzo de Shasha Djordjevic. El sabor se tornó agridulce en la temporada gracias a un nuevo triunfo doméstico, esta vez contra el Real Madrid y tras cinco partidos extenuantes que dejan la rodilla de Thompson bastante maltrecha.

La racha se va frenando
Dos exitosos años para la Penya y para Corny. Sin embargo, tras pasarse los efectos de la locura olímpica generada en toda España, los patrocinadores se retiran y/o rebajan sus aportaciones. A pesar de ello, el Joventut consigue mantener gran parte de su estructura, algo que a Thompson le cuesta cada vez más, bajando su aportación a 9 puntos y 6,8 puntos. La Liga Europea se escapa bastante pronto y las competiciones domésticas cada vez se encaran con mayor dificultad, sobre todo teniendo en cuenta la incorporación al Real Madrid de Arvydas Sabonis. A pesar de ello, se repite la presencia en la final de la Liga, al igual que en la de la Copa del Rey, aunque ambos títulos van a parar a las vitrinas blancas.

Las apreturas económicas, la pujanza de los futboleros y el envejecimiento de la plantilla no eran buenas circunstancias para iniciar una nueva temporada. A pesar de ello, el Joventut hizo una maniobra de prestigio en el mercado y contrató a Zeljko Obradovic, joven entrenador pero con el suficiente carisma y éxito como para intentar guiar la nave verdinegra. Harold Pressley ya había salido del equipo y Corny se mantuvo en el plantel ya que le restaban dos años de contrato y el club no quería afrontar los gastos que suponía su despido, a pesar de que el rendimiento había bajado. La conexión con la granda no fue muy buena, debido a que Obradovic ralentizó el juego verdingro, buscando minimizar sus errores y sacar partido de jugadores experimentados, pero las victorias iban llegando. Sin el brillo ni la superioridad del pasado, pero llegaban. Así, sin hacer ruido, el Joventut se cuela en los cuartos de final de la Liga Europea, aunque toda parece indicar que el Real Madrid de Sabonis y Joe Arlaukas, el equipo más en forma de la competición continental y nacional, podrá deshacerse con facilidad de los verdinegros. Sin embargo, la Penya aprovecha sus bazas y consigue llevar la serie al tercer partido, en el que Corny, consciente de lo que supone, saca su mejor versión y olvida sus problemas de rodilla para dar una lección de juego al poste bajo a un jugador más joven y con un físico y una técnica a priori superiores. Victoria inesperada sobre el papel y viaje a Tel Aviv asegurado.

Un premio inesperado a una temporada bastante medriocre, sobre todo analizando los años anteriores. Quizás por ello, el Joventut podía permitirse viajar hasta Israel sin tantas presiones como el Barça de Aíto García Reneses o los dos aspirantes griegos, Olympiakos y Panathinaikos. En las semifinales, los verdinegros jugaron con gran fluidez, sobre todo en el segundo tiempo, gracias al acierto en el tiro exterior que se impuso a la defensa blaugrana con 14 puntos de diferencia final. El partido entre los vecinos atenienses se lo llevaron los rojos en un ‘combate a los puntos’.

Una cita con la historia
El día había llegado. 21 de abril de 1994. La Mano de Elías de Tel Aviv. El partido es lento, porque Obradovic así lo quiere, y el entrenador rival, Iannis Ioannidis, tampoco le quitaba la razón. A pesar de ello, se llega al descanso con empate a 39 gracias a la buena mano de los interiores verdinegros, que se salían de la zona para no tener que vérselas con el poderío físico de Roy Tarpley, Panagiotis Fassoulas, Giorgios Sigalas y Zarko Paspalj. El segundo tiempo, mucho más lento y, además, con mucho menos acierto. A falta de 7 minutos, la ventaja para los griegos era de 5 puntos. Cuatro minutos después, el marcador apenas se había movido: +4 para el Olympiakos. Con 57-53, Paspalj falla dos tiros libres, aunque el Joventut no consigue anotar en un enrevesado ataque de más de 25 segundos. De nuevo en la otra canasta, la defensa asfixiante sobre las líneas de pase hace que Tarpley no pueda coger un pase. Posesión para la Penya, que vuelve a mover y mover el balón hasta que, por fin, llega a Villacampa, que anota un triple que aprieta aún más el marcador. En el ataque griego, la pelota es amasada por Milan Tomic hasta que consigue conectar con Fassoulas, que no es capaz de imponer su superioridad en altura y falla a escasos centímetros de la canasta.

Nuevamente, el Joventut no tiene muy claro que hacer con la bola, que viaja de mano en mano con Mike Smith como único jugador que busca la canasta. Casi se acaba la posesión, pero Ferrán consigue lanzar un triple. Fallo, pero rebote de Villacampa. Otra circulación sin ideas de balón, que acaba nuevamente en manos del pívot, esta vez en la zona, que vuelve a fallar, aunque Mike Smith coge el rebote. 35 segundos y la zona parece tapiada y la canasta tiene una tapa puesta. El balón vuelve a volar entre las manos de los verdinegros, aunque Smith decide coger el toro por los cuernos.

Y llega la jugada definitiva. El alero norteamericano ntenta zafarse de su par tras un bloqueo de Corny, pero los dos marcadores se van con él y tiene que sacar el balón a Rafa Jofresa. El base canterazo mira a su izquierda, donde ve al orondo pívot de Connecticut que no se había movido tras el bloqueo anterior. Recibe y, sin mover los pies, lanza, sin más oposición que la lejana llegada de Tarpley. (En mis recuerdos de niño, ruge Quedan 12 segundos. Dos puntos arriba.

El resto es historia. Una falta de Mike Smith intentando robar el balón a Paspalj a 4,8 segundos del final. El fallo, uno más, desde la línea del corpulento pero poco aplicado alero yugoslavo. El rocambolesco rebote en ataque. El reloj que no se pone en marcha. Un nuevo fallo a escasos metros de la canasta del Olympiakos. Y la cita con la gloria de uno de los clubes imprescindibles en la historia del baloncesto nacional.

Después de la gloria
La carrera de Corny Thompson ya había empezado un lento declive en la Penya, por lo que, a pesar del ser el héroe de aquella final, el Joventut prescidió de sus servicios y el pívot decidió exprimir el poco baloncesto que le quedaba sus rodillas un par de temporadas más en el Baloncesto León, equipo de la ACB que, por tanto, le permitió regresar a Badalona al menos una vez al año para recibir el cariño de aquellos que, un día de primavera, fueron un poco más felices gracias a un pequeño giro de muñeca, y del destino.

lunes, 13 de mayo de 2013

La competitividad del campeón

La Final Four de la Euroliga demostró, una vez más, que lo ético está por encima de lo estético. Olympiacos ha vuelto a alzarse con el máximo título continental y lo ha hecho basando sus victorias en una concepción de equipo más allá de las estrellas y en un trabajo incansable en ambos lados de la cancha, sabiendo que lo más importante de este juego es el balón naranja. La competitividad y la solidaridad son las bases de un equipo que, no exento de talento baloncestístico, suplen la falta de brillo anotador con fundamentos y virtudes que también suman. De hecho, suman tanto que ya van dos cetros continentales consecutivos.

Para llevarse la tercera Euroliga de su historia, los del Pireo tuvieron que enfrentarse a dos partidos muy diferentes. En el primero de ellos, una reedición de la final del año anterior ante el CSKA de Moscú, principal favorito, el equipo salió con un plan de partido más que claro. El objetivo era maniatar el juego ofensivo de los estiletes de Ettore Messina y no permitir canastas fáciles, ya que la gran envergadura de la plantilla rusa no iba permitir grandes espacios que dejaran anotar a los griegos. Con una gran resistencia física para plantar cara a la diferencia de centímetros y una gran agresividad en busca del balón, Olympiacos consiguió dominar durante todo el partido, tomando ventaja desde el primer cuarto y haciéndola crecer en cada nuevo parcial. Ni un inoperante Milos Teodosic ni Nenad Krstic ni Victor Khryapa, que mejoró sus estadísticas al final, conseguían hacer su juego y solamente Sasha Kaun y Sonny Weems lucían un nivel similar al que se exige en una Final Four. En el bando griego, el trabajo impagable del ‘bajito’ Kyle Hines, que se hizo con 10 rebotes y luchó contra todos los interiores del cuadro ruso, la intensidad de Stratos Perperoglou, cierta efectividad de Pero Antic y algunos ramalazos de la única estrella ateniense, Vasilis Spanoulis. No hizo falta más para llevarse el partido y dejar a la plantilla más deslumbrante de Europa en unos sonrojantes 52 puntos.

El partido definitivo sería contra el Real Madrid, el segundo favorito de la competición, que venía de jugar un partido intenso y trabajado contra el FC Barcelona. El Barça comenzó muy serio, con un buen planteamiento defensivo, tomando una cierta ventaja en el marcador que se vieron contrarrestadas por un festival ofensivo de los madridistas en el segundo cuarto. Nueva alternativa en el marcador tras el descanso, con los blaugrana minimizando el poder ofensivo de los blancos. Sin embargo, no fue suficiente, de modo que el Real Madrid pudo recuperarse en los últimos minutos antes un Barcelona exhausto y con un mermado juego interior. Ante el deficiente estado físico de Nathan Jawai y C. J. Wallace, Ante Tomic tuvo que multiplicarse en ambos lados de la pista, mientras que Marcelino Huertas y, en ocasiones, Joe Ingles tuvieron que asumir el liderazgo en ataque ante la buena defensa blanca sobre Juan Carlos Navarro. Los madridistas, por su parte, sobrevivieron gracias a rachas de buen juego y efectividad anotadora, primero de Rudy Fernández y Sergio Llull, y finalmente del luchar Felipe Reyes y de Sergio Rodríguez, sin duda el líder del equipo y el jugador más creativo en sus minutos en cancha, uniendo a sus destellos de calidad individual y a su espectacular visión de juego, una mejorada capacidad defensiva.

La inercia positiva del Real Madrid le duró un cuarto en la final. Un primer parcial de ensueño en el que anotaron 27 puntos con muy pocos fallos en el tiro y sometieron a un Olympiacos reservón, que inició su participación en el partido ya en el segundo cuarto, con 17 puntos de desventaja. A partir de entonces, un partido a campo abierto en el que los griegos volvieron a recurrir a su receta de agresividad y solidaridad defensiva, con una gran intensidad en la búsqueda del balón, ya fuera en las líneas de pase o bajo los tableros. De este modo, el cuadro rojiblanco consiguió reconducir el resultado antes del descanso gracias a una buena circulación de balón, tiros cómodos y penetraciones de Acie Law, con Pero Antic, Perperoglou y Hines como principales beneficiarios del buen trabajo táctico del ataque de los pupilos de Giorgios Bartzokas. Y en el tercer cuarto llegó la esperada aparición de Spanoulis, desacertado en el primer tiempo, que anotó tres triples consecutivos para dar las primeras ventajas a los griegos. El periodo definitivo se saldó claramente a favor de los griegos, muy intensos en defensa, a pesar de lo cual el Real Madrid consiguió 27 puntos gracias a ataques rápidos y faltas forzadas que terminaron en la línea de tiros libres, y muy acertados de cara al aro, con una anotación total de 39 en esos diez minutos.

El legado de Ivkovic
Con esta impresionante victoria, remontando una desventaja de 17 puntos y llegando al centenar al final del partido, Olympiakos presenta su candidatura a equipo de leyenda en el panorama europeo. Y lo hace gracias a un carácter ganador y una competitividad que su anterior entrenador, el ‘viejo zorro’ Dusan Ivkovic, imprimió en su plantilla y que Bartzokas ha sabido mantener. Y es que el cuadro griego, fuertemente aquejado por los problemas económicos que vive su país, confeccionó la pasada temporada un equipo de retales, manteniendo a Spanoulis como estrella y rodeándolo de jugadores de la casa, como los jóvenes Evangelos Mantzaris, Kostas Sloukas y Kostas Papanikolau; algunas viejas adquisiciones que vieron revitalizado su peso en el equipo, como Marko Keselj, y la incorporación de jugadores sin contrato y rebotados de otros equipos como Joey Dorsey, Pero Antic, Giorgios Printezis o Lazaros Papadopoulos. El carácter motivador de Ivkovic hizo que el equipo fuera quemando etapas y creyendo en sus posibilidades hasta plantarse como la sorpresa de la Final Four de 2012, donde doblegó a dos de los favoritos, Barça y CSKA de Moscú, gracias a la intensidad y la agresividad de su defensa.

La receta se ha vuelto a repetir este año, nuevamente obligado por las circunstancias económicas, incorporando a Giorgi Shermadini, que salió rebotado del Maccabi de Tel Aviv mediada la temporada, el joven Dimitris Katsivelis y, como refuerzo de lujo robado al eterno rival de la capital helena, Perperoglou. Si la estrategia ha sido la misma, el resultado también, aunque ahora sea menos sorprendente por conocido.

Tpdas las estadísticas, vídeos y fotografías de la Final Four en http://www.euroleague.net/

lunes, 14 de enero de 2013

La Copa de las sorpresas

Después de media temporada para ir calibrando los nuevos fichajes y el juego propuesto por los entrenadores, la Liga ACB ya tiene sus clasificados para la Copa del Rey, uno de los torneos más emocionantes y apasionantes de Europa, una Final Eight disputada a mitad del curso deportivo por los equipos que mejor han sabido adaptarse al curso de los acontecimientos. El sorteo ha dejado el campo abierto a las sorpresas, ya que la mayoría de los equipos más poderosos sobre el papel se congregan en una mitad del cuadro. De este modo, cuatro de los equipos más modestos lucharán en las otras eliminatorias por colarse en el partido definitivo, después de una década en la que cuatro clubes, los más potentes económicamente, Real Madrid, Barça, Unicaja y Baskonia, han protagonizado todas las finales de este torneo.

A pesar de la concentración de talento y presupuesto en las primeras eliminatorias, el Real Madrid sigue siendo el principal favorito, ya que ha ganado todos sus partidos en la Liga ACB excepto uno. Y precisamente será el único equipo capaz de derrotar a los blancos, el Barça, el primer escollo en el camino de la reedición del campeonato. Este partido, repleto de cuentas pendientes, se decidirá dependiendo de la imagen que muestren los catalanes, irregulares en exceso en el campeonato doméstico, aunque con cierta solvencia en la Euroliga, donde han derrotado a algunos equipos potentes del continente. Los de Pablo Laso deberán demostrar su solidez y profundidad de banquillo, además de encontrar una solución a una de las armas más efectivas de los barcelonistas, Juan Carlos Navarro, que siempre cuaja sus mejores partidos cuando hay algo en juego.

El ganador de esta primera eliminatoria se enfrentará en semifinales al segundo favorito, el Caja Laboral. Los baskonistas juegan en casa, en el remozado Fernando Buesa Arena, y llevan una inercia positiva de catorce victorias tanto en Liga como en Euroliga desde la llegada de Zan Tabak al banquillo. Sin embargo, el rival será uno de los batalladores equipos de los 90 que, después de años de penurias, ascensos y demás avatares, vuelve con energías renovadas. El CAI Zaragoza ha ido conformando un proyecto medianamente sólido en los últimos años y, esta temporada, está viendo su eclosión. El precedente en Liga cayó del lado de los maños.

La otra parte del cuadro pondrá a prueba la buena marcha de Valencia Basket y Gran Canaria, los otros dos cabezas de serie gracias a su balance de 12 victorias y 5 derrotas. Los valencianos se enfrentarán a Estudiantes, configurando un duelo entre dos de los equipos más correosos, guerreros y alegres en su juego. Los ‘taronja’, que tienen grandes posibilidades de plantarse en la final según han quedado las cosas tras el sorteo, se presentan con una plantilla muy bien armada en todas sus líneas, con un protagonismo compartido, mientras que los colegiales confían en su juego animado e intenso y en el buen estado de forma de Carl English y Germán Gabriel, además de en el subidón anímico que supone la clasificación para la Copa en el último momento y, sobre todo, en el cambio de tendencia con respecto a la desastrosa temporada pasada. El precedente liguero, victoria de Estudiantes en Madrid.

La última de las eliminatorias es la más apretada en lo que al resultado de la primera vuelta se refiere. Gran Canaria ha firmado una buena mitad de temporada, aprovechando sus oportunidades, aunque con cierta irregularidad en los partidos perdidos, en los que las diferencias se han disparado a los dobles dígitos. Por su parte, Bilbao Basket ha registrado una victoria menos que los canarios, precisamente en el Centro Insular de Deportes, aunque con un juego más aguerrido y directo, el habitual del entrenador Fotis Katsikaris, y puntales como Kostas Vasileiadis, Álex Mumbrú y Axel Hervelle en un buen estado de forma.

martes, 13 de noviembre de 2012

Camisetas rojiblancas de tirantes

El Atlético de Madrid ha sido, prácticamente desde su fundación, uno de los clubes más populares y carismáticos del fútbol español. Sin embargo, uno de los anhelos de su directiva siempre ha sido ser una referencia también en otros deportes, tal y como han conseguido otros clubes con diferentes secciones. El baloncesto ha sido uno de los objetivos que, en sus casi 110 años de historia, los colchoneros han abordado en diferentes ocasiones, aunque siempre sin demasiado éxito para conseguir continuidad en sus proyectos deportivos, aunque sí rozando una cierta gloria en alguna ocasión.

En 1989, ya con el carismático Jesús Gil en la presidencia, el Atlético de Madrid se hizo con la plaza del Club Baloncesto Oviedo en Primera División, la segunda categoría nacional, con la meta de conseguir al ascenso a la máxima competición, la Liga ACB en pocos años. Para ello, reunieron en el polideportivo de Arganzuela, pabellón en el que jugaban sus partidos como local, una plantilla bastante competitiva para la categoría. Sin embargo, aquella primera temporada fue un completo fracaso y terminó con el descenso del recién creado equipo. Parecía que, una vez más, el proyecto de que el Atleti tuviera cierto predicamento también en el deporte de la pelota gorda se iba a ir al traste

Desembarco en la élite
La desgracia del vecino se convirtió en el último billete del Atlético de Madrid para tomar el tren hacia lo más alto del baloncesto nacional. El CB Collado-Villalba terminó la temporada 1989/90 en el undécimo puesto de la ACB, aunque su patrocinador, el banco BBV, no consideró suficientemente buenos los resultados deportivos y optó por abandonar el mecenazgo. En ese momento entraron en juego los millones de Jesús Gil, que decidió rubricar un acuerdo entre el club baloncestístico y el Atlético de Madrid con el fin de conseguir que, por fin y durante al menos nueve temporadas, los colores de la camiseta rojiblanca hicieran su aparición en la máximo competición española.

El Atlético de Madrid-Villalba quiso dar un golpe sobre la mesa en su primera campaña en la ACB. De este modo, se mantuvo el bloque de jugadores nacionales que habían conseguido la holgada permanencia el año anterior, con trabajadors como los bases Quique Ruiz Paz y Carlos Gil, los aleros Luis Barroso y Javier Gorroño, y los interiores Imanol Rementería, Antón Soler y Andrés Valdivieso, uniendo a ellos el fichaje del joven escolta estudiantil Javier García Coll, todos ellos dirigidos desde la banda por un personaje mítico de este deporte, Clifford Luyk. Para dar el salto de calidad, y dada la estridencia de Jesús Gil, los puestos de extranjeros fueron ocupados por dos fichajes de relumbrón, dos jugadores poderosos con pasado NBA, Walter Berry y Shelton Jones.

A pesar de ello, la temporada no empezó del todo bien, sobre todo por la lesión que mantuvo alejado de las pistas a Berry, principal referencia ofensiva, durante tres partidos. En esos primeros encuentros, Jones dio un paso al frente con promedios de 33,1 puntos y 11,6 rebotes. El regreso del espectacular alero se produjo en el primer derbi de los dos conjuntos futboleros madrileños. En aquella mañana en el polideportivo municipal de Villalba, Berry ofreció un recital de 52 puntos y 15 rebotes, lo que permitió a los atléticos forzar la prórroga, aunque el tiempo extra se saldó con una nueva derrota para el faraónico proyecto de Jesús Gil y la primera derrota ante el histórico rival, el Real Madrid.

Las cosas seguían sin marchar bien, sobre todo por las envidias entre los dos norteamericanos, con Jones intentando repetir las espectaculares acciones de Berry y saltándose las jerarquías y los sistemas del equipo. Con este deficiente funcionamiento, la directiva optó por prescindir de Luyk y sustituirlo por otro entrenador laureado, en este caso en el vecino Portugal, Tim Shea, mientras que un pívot más trabajador aunque menos prometedor a efectos mediáticos, Howard Wright, sustituyó en la plantilla a Jones, que apenas dejó tres brillantes actuaciones en el inicio de la temporada y una victoria en el concurso de mates de la ACB esa temporada.

La marcha del equipo fue mejorando con las nuevas incorporaciones y el Altlético de Madrid-Villalba completó la temporada con 17 victorias por otras tantas derrotas, consiguiendo la clasificación para los Play-Offs y la entrada en la competición europea a través de la Copa Korac para la siguiente temporada, un hito histórico para el modesto club de Collado-Villalba. Además, Berry se reveló como una de las sensaciones de la temporada, con medias de 33,4 puntos y 11,7 rebotes por partido. Una vez en las eliminatorias, el equipo serrano se deshizo del Valvi Girona, que contaba por aquel entonces con un anotador de lujo como Dusko Ivanovic, en la ronda previa, pasando a cuartos de final contra uno de los favoritos oara llevarse el campeonato, un Montigalá Joventut que finalmente se proclamó campeón.

El objetivo de Jesús Gil y su aventura baloncestística estaba cumplido, con un salto de calidad y de resultados con respecto a la temporada anterior y la clasificación para sacar los colores rojiblancos de gira por Europa. Sin embargo, las malas relaciones entre el presidente atlético y las autoridades de la localidad de la sierra de Madrid, así como el incremento de precios que habían experimentado las entradas en el polideportivo de Villalba, hicieron que la asamblea del club rescindiera el acuerdo con el equipo de fútbol, ante el temor de que Gil quisiera llevarse el equipo a Marbella dados sus intereses empresariales y urbanísticos.

De este modo, con la mediación de la Comunidad de Madrid, finalizó el último intento del Atlético de Madrid de introducirse en el baloncesto de élite. El Collado-Villaba, por su parte, retornó a su anterior denominación y, a pesar de la contratación de otro impenitente anotador norteamericano, Henry Turner, los resultdos no fueron buenos y tuvo que jugarse el descenso en la siguiente temporada y, más tarde y con la eliminatoria de permanencia superada, renunciar a la plaza en ACB por problemas económicos.

Historia de un viejo anhelo
El asalto del Atlético de Madrid a la ACB en 1990 fue el punto final a una larga lista de intentos del club colchonero de formar una sección competitiva en el deporte de la canasta. Ya en 1922, el entonces Athletic de Madrid creó sendos equipos masculino y femenino, siendo el primer club de baloncesto de Castilla, si bien apenas duró un año. Una década después, un nuevo proyecto baloncestístico toma forma, aunque el último puesto en el campeonato nacional vuelve a dar al traste con las aspiraciones atléticas. En 1941, se repite la táctica y, esta vez tras dos temporadas, un descenso a la segunda categoría vuelve a hacer desaparecer las camisetas rojiblancas del panorama baloncestístico.

En 1952, se produce un nuevo intento, esta vez más ambicioso, llegando a conseguir el segundo puesto en el Campeonato de Castilla y llegar a las semifinales en el torneo nacional. A pesar de ello y tras un partido celebrado en abril de 1953 con motivo de las bodas de oro del Atlético de Madrid, el equipo de basket volvió a desaparecer. La última aventura antes de la poca exitosa compra de la plaza del CB Oviedo y el idilio temporal con el Collado-Villalba se produjo en 1983, una vez más partiendo de la segunda categoría del baloncesto nacional. Los resultados fueron aceptables e, incluso, hubo oportunidad de ascender a ACB, si bien el club no quiso apostar tan fuerte cuando se le presentó la opción.

viernes, 6 de julio de 2012

La suerte (europea) está echada

Mientras los equipos intentan confeccionar plantillas competitivas para el próximo curso y con los Juegos Olímpicos como gran escaparate para algunos jugadores, muchos clubes europeos han descubierto este viernes cuál será su futuro más inmediato. Y es que la suerte está echada para los 24 equipos que la próxima temporada competirán en el máximo torneo europeo de clubes, la Euroliga.

Como se suele analizar, hay grupos de la muerte y otros con un desarrollo más predicable y apacible para las escuadras más potentes. Sin embargo, y salvo entrañables sorpresas como el Partizan de Belgrado de 2010, la Final Four de Londres volverá a estar reservada para el CSKA de Moscú, los dos grandes griegos o algunos de los otros equipos de la élite europea que se han repartido los títulos en los últimos quince años.

A priori, será el grupo C el que más quebraderos de cabeza traiga a quienes quieran clasificarse para el Top 16. El campeón Olympiakos intentará reeditar el título con más presiones que la temporada pasada, y lo hará ante un Caja Laboral Baskonia herido por la eliminación prematura el año pasado y con la incógnita de su reestructuración tras la marcha de Mirza Teletovic y otras posibles bajas, como Pau Ribas o Pablo Prigioni. Además, estos dos ‘cabezas de cartel’ se las tendrán que ver con las competitivas plantillas del Anadolu Efes, que el pasado año armó un juego interior bastante potente, y el Emporio Armani Milano, en el que Sergio Scariolo se ha atraído diversos jugadores de interés gracias a los dólares de la moda. Los otros dos equipos de la partida tampoco lo pondrán fácil, ya que Zalguiris Kaunas y Cedevita de Zagreb tendrán que demostrar que la ‘pelota gorda’ es el deporte rey en sus respectivos países.

Tampoco lo tendrán nada fácil en el grupo D. Aquí los grandes favoritos para encabezar la clasificación serán el Barça y el CSKA de Moscú. En el primer caso, los catalanes buscan una cierta renovación de su ‘roster’, sobre todo en el interior, mientras luchan por atar a uno de sus jugadores más determinantes, Erazem Lorbek. La incógnita en el caso de los moscovitas será si sus jugadores NBA, sobre todo Andrei Kirilenko, deciden darse un nuevo año sabático de la competición norteamericana en busca de la corona europea que se les escapó la temporada pasada. Acompañando a esta dupla, el Besiktas vuelve a la Euroliga después de ganar todas sus competiciones (Liga, Copa de Turquía y Eurochallange) el año pasado y con algunos ‘jugones’ de peso en su plantilla, mientras que Partizan de Belgrado y Lietuvos Rytas demostrarán que la cantera lituana y balcánica de jóvenes talentos es inagotable. Completa el grupo el que, presumiblemente, será únicamente ‘sparring’ de los otros cinco equipos, el Brose Basket alemán.

Algo más asequible será el grupo A, aunque puede haber más que palabras para hacerse con la cuarta plaza de entrada al Top 16. En este caso, el Real Madrid, con su propuesta de basket a campo abierto, y Panathinaikos, que deberá reponerse a la marcha de Zeljko Obradovic y su alargada sombra a base de talento y experiencia, parecen tener pasaporte asegurado, mientras que el reforzado Fernerbahçe Ulker tampoco debería pasar demasiados apuros. Los turcos tendrán que vérselas con el Khimki ruso, campeón de la Eurocup la pasada temporada, y el Union Olimpija de Ljubljana para ocupar la tercera y cuarta plaza, si bien puede que el sexto en discordia, el clasificado de la ronda previa, podrían también querer sumarse a la fiesta. Lo previsible es que, con permiso del resto de equipos (Ratiopharm ULM, Le Mans Sarthe Basket, BC Donetsk, CEZ Basketball Nymurg, Telenet Ostende, Pallacanestro Cantú y PBC Lukoil Academiz Sofia), Unics Kazan complete la nómina de equipos de Euroliga tras la eliminatoria, celebrada de forma directa a un partido en la ciudad italiana de Cantú.

Finalmente, el grupo que a priori está más decantado es el B. En la liguilla, parece claro que Maccabi de Tel Aviv y Mostepaschi de Siena se clasificarán en las dos primeras posiciones sin problemas, de modo que la organización ‘regalará’ otras dos plazas en el Top 16 a equipos de la ‘clase media’ europea. Unicaja, a falta de conocer la nueva plantilla que ponga en práctica el proyecto liderado por Jasmin Repesa, podría ser favorito para imponerse al Alba de Berlín, a un Aseko Procom polaco siempre con interensantes jugadores americanos, y el débil Elan Chalán francés. A pesar de todo, estas suposiciones pueden convertirse en papel mojado en cuando la pelota se lance al aire el próximo 11 de octubre.

lunes, 18 de junio de 2012

De experiencia y deseo

La final de la Liga ACB de baloncesto se ha resuelto con el ganador más esperado en la mayor parte de los pronósticos, aunque no de la manera que muchos podían vaticinar. Los ‘futboleros’ han protagonizado una serie marcada por la igualdad y el gran nivel baloncestístico y en la que han destacado las ganas del Real Madrid, hambriento de títulos después de una época dorada de su gran rival. Finalmente, el deseo, compartido por ambos contendientes, y la experiencia, patrimonio del Barça, han sido la tónica que ha marcado el desarrollo de una serie emocionante y de gran nivel.

De este modo, después de cinco partidos, se puede concluir que los madrileños han impuesto su baloncesto durante más minutos a lo largo de la serie, si bien el Regal Barça se ha mostrado más competitivo y acertado en los momentos más calientes de los partidos. El Real Madrid ha presentado una buena defensa que ha conseguido reducir la efectividad de los barceloneses de cara a canasta, mientras que su tendencia a abusar del triple en los ataques estáticos se ha visto favorecido por grandes porcentajes. El Barça, por su parte, se ha encomendado a sus grandes baluartes ofensivos y al juego directo propio de Navarro y Marcelino Huertas para resolver los momentos complicados.

Buen ejemplo de ello fue el primer duelo. El Madrid se presentó en el Palau dispuesto a asaltar la cancha blaugrana y consiguió rentas importantes, de hasta 17 puntos. Sin embargo, hubo toque de atención y exigencia de que, al menos, había que intentar no perder el ‘factor cancha’ tan pronto, algo que acabó con una de esas jugadas mágicas que pueblan el deporte de la ‘pelota gorda’ y que poco tienen que ver con el frío análisis de sistemas y estadística, el triple de Marcelinho Huertas desde más de diez metros, a una pierna, en carrera y sobre la bocina para más ‘inri’.

La historia fue la misma pero al revés en el segundo encuentro. El Barça salió dispuesto a no dejarse sorprender de nuevo, a imponer su juego y a controlar el partido, pero los blancos se mostraron respondones en el último cuarto y terminaron decantando el partido a su favor.


Con 1-1 y la serie en Madrid para dos partidos, los aspirantes lo veían todo a favor, sobre todo después de mostrarse muy superiores al Barça en el tercer choque con una diferencia de 26 puntos, superior en el marcador a lo que se vio en la cancha. Ese fue el momento definitorio de la final, ya que el Madrid debía demostrar que sabe ganar y no le pesaban los nervios y el Barça encomendarse a la experiencia de sus hombres para no sucumbir en campo rival. Y pasó lo segundo, con los blaugrana haciendo un partido muy serio, sin fisuras, con variantes defensivas que sorprendieron a sus rivales y consiguieron detener el vendaval blanco de los anteriores encuentros.

Así llegaron al desenlace de la tarde del sábado. De vuelta en casa, el Barça no quiso sorpresas y planteó un partido en el que debían llevar al iniciativa, de modo que, una vez consiguieron una ligera ventaja, la mantuvieron durante todo el encuentro. Hubo arreones blancos y momentos de corta ventaja, pero el partido no pareció peligrar demasiado en ningún momento. Juego, set y partido para los catalanes, que se imponían en gran parte gracias al toque de atención que supuso la amplia derrota en el tercer partido, a la que se sobrepusieron con una buena dosis de fuerza mental.

Uno por uno
Los principales protagonistas de la serie han sido la clase infinita de Erazem Lorbek, convertido en el principal referente ofensivo del Barça y MVP de la serie, y la competitividad, en ocasiones desmedida, de Pete Mickael, jugador al que le gustan estos partidos. Por su parte, un maltrecho Navarro ha ejercido de líder en la cancha y en el banquillo, aunque no haya rayado a su mejor nivel. Cabe destacar la ‘incomparecencia’ de Chuck Eidson, del que se esperaba más dado su rendimiento en la temporada, y las intermitentes aportaciones de Fran Vázquez, sobre todo en el último partido, y Marcelinho, especialista en desatascar situaciones comprometidas.

Por parte del Madrid, el mérito está muy repartido y casi todos los jugadores han encontrado un buen nivel en esta final. Sergio Rodríguez se ha encargado de poner algo de cordura y pases imposibles en algunos momentos apretados, mientras que Sergi Llull ha vuelto a demostrar que es un escolta al que se le obliga a subir el balón. Completando el ‘trío estudiantil’, Felipe Reyes ha vuelto a aportar intensidad, mientras que Carlos Suárez se ha disfrazado del otro Carlos, Jiménez, para aportar rebote y defensa en un trabajo callado. Los puntos los han puesto entre Jaycee Carroll, Ante Tomic, Kyle Singler y Nicola Mirotic, que ha dejado en el banquillo al que sacara las castañas del fuego al Madrid en la serie de semifinales, Novica Velickovic.

Cuestión de audiencias
La enésima final de los ‘futboleros’, aunque la primera en los últimos años, ha sido la de mayor seguimiento desde hace más de una década, con audiencias cercanas a los dos millones de espectadores en la mayoría de los partidos. La excesiva focalización de la atención mediática en la rivalidad entre estos dos equipos en cualquier disciplina deportiva ha hecho cambiar los planes de las retransmisiones y de los propios equipos, pasando los partidos a La 1 en horario de ‘prime time’. Estos hechos abren un debate sobre si el modelo de explotación de la ACB es el correcto en lo referente a promoción, fechas y horarios de juego y derechos de televisión o sobre si al ciudadano español realmente le gusta el baloncesto o únicamente los Madrid-Barça, se jueguen con la pelota que se jueguen.