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miércoles, 20 de junio de 2012

Sin novedades, ¿sin cambios?

Sergio Scariolo ya ha hecho pública la lista de jugadores que tratarán de revalidar la medalla de plata conseguida en Pekín en 2008 en el Torneo Olímpico de baloncesto de Londres. El ‘roster’ de ‘la Roja’ de la ‘pelota gorda’ no ofrece novedades con respecto a las últimas convocatorias del seleccionador italiano, por lo que seguramente el aficionado tampoco vaya a llevarse la sorpresa de una mejora en el juego que la Selección Española de baloncesto vaya a presentar dentro de un mes, cuando empiece la competición.

De este modo, la ofensiva española va a basarse una vez más en el surtimiento de balones a Pau Gasol y, en menor medida, Marc Gasol y puede que Serge Ibaka, algo más intenso y metido en la dinámica del equipo nacional que el pasado año. Cargando el juego interior, se esperará a que las defensas se cierren y se surtan balones a Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández como fiables tiradores de tres puntos. Además, algunos contraataques en los momentos en que se decida intensificar la defensa. En resumen, un juego predecible pero efectivo dada la talla de sus protagonistas, el mismo que se ha puesto en marcha la Selección desde hace varios años, con las honrosas excepciones del trienio 2006-2008 (Mundial de Japón, Eurobasket de Madrid y Olimpiadas de Pekín).

Sin embargo, la lista de Scariolo, con trece nombres para concretar la selección de doce jugadores, presenta una importante novedad y, sobre todo, algunas incógnitas que pueden modificar sensiblemente el planteamiento nacional.

El cambio principal se debe a la baja de Ricky Rubio como director de juego reserva, puesto que ocupa Sergio Rodríguez, que vuelve a la selección siete años después del meritorio Mundial que le abrió la puerta de la NBA y del discreto Eurobasket posterior. Y es que el Chacho ya no es el chaval de 19 años condenado al ostracismo del equipo nacional por su falta de minutos y de su propio club por la desacertada marcha precoz a la liga americana, sino el timonel más fiable de un Real Madrid que ha ofrecido un juego atractivo y efectivo durante todo el año y ha disputado la Final de la ACB al hasta ahora todopoderoso Barça con un peso cada vez más importante del base canario en ambos lados del campo.

En cuanto a las incógnitas, la principal va a ser el estado físico de Juan Carlos Navarro y de Rudy Fernández. El catalán llega después de una larga temporada en la que ha ido encadenando problemas físicos que no han terminado de cicatrizar, el último de ellos una fascitis plantar, a lo que se suma el brevísimo descanso que este año hay entre el final de la competición doméstica y el inicio de las Olimpiadas. Por su parte, la convocatoria de Rudy ha sido casi un capricho de Scariolo, que ha preferido no devanarse los sesos buscando a un sustituto y llamar a un jugador que llevar más de media temporada sin jugar por una delicada operación en la espalda (hernia discal) y que, a apenas unos días del inicio de los entrenamientos, no ha tocado siquiera un balón de baloncesto. La idea es que ambos puedan mostrar un nivel mínimamente digno de cara a las Olimpiadas y, de no consumarse alguna de estas recuperaciones, espera en la recámara Rafa Martínez, convocado como invitado, o puede que llegue la hora de Fernando San Emeterio, convidado de piedra en las últimas convocatorias.

Otras incógnitas de menor peso son el estado de forma de Víctor Claver, también afectado por una lesión durante una parte importante de la temporada, o el posible cansancio arrastrado por Ibaka, cuya temporada podría prolongarse hasta el 26 de junio, un mes antes del comienzo de la competición olímpica.

Por otro lado, la convocatoria mantiene algunos interrogantes de años anteriores y soluciona otras dudas. Por ejemplo, por fin conocemos cuál será el papel de Sergi Llull en la Selección, convocado como escolta y no como un híbrido que dificultaba al aficionado hacerse una idea de las rotaciones. Por el contrario, sigue sin haber soluciones para los posibles enfrentamientos con aleros altos o con equipos que carguen el rebote ofensivo (Carlos Suárez se despidió de la Selección el año pasado por un enfado más que razonable), entre otras debilidades que irán desvelando los partidos de preparación.

La ‘segunda unidad’
Una de las novedades implementadas este año con el fin de organizar de forma distinta y más intensa los entrenamientos, además de para ir metiendo en dinámica de Selección a otros jugadores jóvenes, es la convocatoria del equipo España 2014, ‘sparring’ de lujo para que los partidos de prueba y los ensayos de nuevos sistemas.

Esta costumbre de convocar a un ‘roster’ más amplio de jugadores seleccionables es muy habitual en otras selecciones, tanto europeas como americanas, casos como Grecia, Serbia o Estados Unidos. En algunos casos, las primeras listas llegan incluso a la cuarentena de jugadores y, según se van desarrollando los entrenamientos y se comprueba el estado físico, de forma y de madurez, se va excluyendo a unos u otros para dejar a los doce elegidos. En este caso, Scariolo no parece muy dispuesto a cambiar de opinión de la plantilla al margen de lo que pase en la cancha, sino que estos quince jugadores no tienen más que una mera función de ‘aparatos de gimnasio’ para las estrellas del combinado nacional.

lunes, 18 de junio de 2012

De experiencia y deseo

La final de la Liga ACB de baloncesto se ha resuelto con el ganador más esperado en la mayor parte de los pronósticos, aunque no de la manera que muchos podían vaticinar. Los ‘futboleros’ han protagonizado una serie marcada por la igualdad y el gran nivel baloncestístico y en la que han destacado las ganas del Real Madrid, hambriento de títulos después de una época dorada de su gran rival. Finalmente, el deseo, compartido por ambos contendientes, y la experiencia, patrimonio del Barça, han sido la tónica que ha marcado el desarrollo de una serie emocionante y de gran nivel.

De este modo, después de cinco partidos, se puede concluir que los madrileños han impuesto su baloncesto durante más minutos a lo largo de la serie, si bien el Regal Barça se ha mostrado más competitivo y acertado en los momentos más calientes de los partidos. El Real Madrid ha presentado una buena defensa que ha conseguido reducir la efectividad de los barceloneses de cara a canasta, mientras que su tendencia a abusar del triple en los ataques estáticos se ha visto favorecido por grandes porcentajes. El Barça, por su parte, se ha encomendado a sus grandes baluartes ofensivos y al juego directo propio de Navarro y Marcelino Huertas para resolver los momentos complicados.

Buen ejemplo de ello fue el primer duelo. El Madrid se presentó en el Palau dispuesto a asaltar la cancha blaugrana y consiguió rentas importantes, de hasta 17 puntos. Sin embargo, hubo toque de atención y exigencia de que, al menos, había que intentar no perder el ‘factor cancha’ tan pronto, algo que acabó con una de esas jugadas mágicas que pueblan el deporte de la ‘pelota gorda’ y que poco tienen que ver con el frío análisis de sistemas y estadística, el triple de Marcelinho Huertas desde más de diez metros, a una pierna, en carrera y sobre la bocina para más ‘inri’.

La historia fue la misma pero al revés en el segundo encuentro. El Barça salió dispuesto a no dejarse sorprender de nuevo, a imponer su juego y a controlar el partido, pero los blancos se mostraron respondones en el último cuarto y terminaron decantando el partido a su favor.


Con 1-1 y la serie en Madrid para dos partidos, los aspirantes lo veían todo a favor, sobre todo después de mostrarse muy superiores al Barça en el tercer choque con una diferencia de 26 puntos, superior en el marcador a lo que se vio en la cancha. Ese fue el momento definitorio de la final, ya que el Madrid debía demostrar que sabe ganar y no le pesaban los nervios y el Barça encomendarse a la experiencia de sus hombres para no sucumbir en campo rival. Y pasó lo segundo, con los blaugrana haciendo un partido muy serio, sin fisuras, con variantes defensivas que sorprendieron a sus rivales y consiguieron detener el vendaval blanco de los anteriores encuentros.

Así llegaron al desenlace de la tarde del sábado. De vuelta en casa, el Barça no quiso sorpresas y planteó un partido en el que debían llevar al iniciativa, de modo que, una vez consiguieron una ligera ventaja, la mantuvieron durante todo el encuentro. Hubo arreones blancos y momentos de corta ventaja, pero el partido no pareció peligrar demasiado en ningún momento. Juego, set y partido para los catalanes, que se imponían en gran parte gracias al toque de atención que supuso la amplia derrota en el tercer partido, a la que se sobrepusieron con una buena dosis de fuerza mental.

Uno por uno
Los principales protagonistas de la serie han sido la clase infinita de Erazem Lorbek, convertido en el principal referente ofensivo del Barça y MVP de la serie, y la competitividad, en ocasiones desmedida, de Pete Mickael, jugador al que le gustan estos partidos. Por su parte, un maltrecho Navarro ha ejercido de líder en la cancha y en el banquillo, aunque no haya rayado a su mejor nivel. Cabe destacar la ‘incomparecencia’ de Chuck Eidson, del que se esperaba más dado su rendimiento en la temporada, y las intermitentes aportaciones de Fran Vázquez, sobre todo en el último partido, y Marcelinho, especialista en desatascar situaciones comprometidas.

Por parte del Madrid, el mérito está muy repartido y casi todos los jugadores han encontrado un buen nivel en esta final. Sergio Rodríguez se ha encargado de poner algo de cordura y pases imposibles en algunos momentos apretados, mientras que Sergi Llull ha vuelto a demostrar que es un escolta al que se le obliga a subir el balón. Completando el ‘trío estudiantil’, Felipe Reyes ha vuelto a aportar intensidad, mientras que Carlos Suárez se ha disfrazado del otro Carlos, Jiménez, para aportar rebote y defensa en un trabajo callado. Los puntos los han puesto entre Jaycee Carroll, Ante Tomic, Kyle Singler y Nicola Mirotic, que ha dejado en el banquillo al que sacara las castañas del fuego al Madrid en la serie de semifinales, Novica Velickovic.

Cuestión de audiencias
La enésima final de los ‘futboleros’, aunque la primera en los últimos años, ha sido la de mayor seguimiento desde hace más de una década, con audiencias cercanas a los dos millones de espectadores en la mayoría de los partidos. La excesiva focalización de la atención mediática en la rivalidad entre estos dos equipos en cualquier disciplina deportiva ha hecho cambiar los planes de las retransmisiones y de los propios equipos, pasando los partidos a La 1 en horario de ‘prime time’. Estos hechos abren un debate sobre si el modelo de explotación de la ACB es el correcto en lo referente a promoción, fechas y horarios de juego y derechos de televisión o sobre si al ciudadano español realmente le gusta el baloncesto o únicamente los Madrid-Barça, se jueguen con la pelota que se jueguen.